| En Cataluña un 10% de la población
es recién llegada y la mitad de estas
personas no habla ninguna de las dos lenguas oficiales
coexistentes.
En el caso de las grandes ciudades, este porcentaje
llega al 15%. En zonas rurales, aunque el porcentaje
disminuye, el impacto y las dificultades se incrementan.
Un 25% de las urgencias y consultas ambulatorias
son solicitadas por personas recién llegadas.
A pesar de la existencia del servicios teléfonicos
(como “Sanitat respon”), no hay mediadores
ni traductores suficientes. Algunos usuarios se hacen
acompañar por otras personas (a menudo los propios
hijos menores).
Los profesionales de la sanidad tienen que hacer frente
a retos que les sobrepasan, e intentan paliar la situación
haciendo pruebas complementarias, a menudo innecesarias.
Ello incrementa el gasto y genera disfunciones en el
acceso, la eficacia, la eficiencia, la equidad y la
calidad del servicio sanitario.
A los profesionales, ya sobrecargados con sus responsabilidades
actuales, les faltan los suficientes conocimientos y
claves lingüísticas para hacer frente a
los nuevos retos de esta diversidad.
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